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Arte dramático y sendero
Publicaciones Orden del Temple - Arte Iniciático
Escrito por María de Aquitania   
Domingo, 12 de Diciembre de 2010 00:00

Autor: Lanzelot

El Teatro es un sacerdocio. Pese a que he leído y releído, escuchado y repasado a infinidad de Maestros teatrales, nunca he visto conocido definición más acertada. Quien define así el Arte Dramático sabe de lo que habla, y eso es muy raro en el teatro actual, y no digamos de lo que consciente o inconscientemente piensan las personas ajenas a este mundo.

Al decir “Sacerdocio” nos alejamos definitivamente de la repugnante reclusión del entretenimiento ligero a un Arte de origen mágico- Mistico destinado según Aristóteles a “hacer “mejores a los hombres”, desde entonces no deberíamos permitir menos dignidad al Arte Dramático.-

Desde mi corta experiencia de cómo director de Escena, he tenido la impresión de vivir auténticos misterios iniciáticos expresados en vivencias humanas de tremendo calado filosófico:

1.-Olvido de sí.-

El montaje teatral obliga necesariamente a olvidar, al menos por un tiempo, de los asuntos personales. La inmediatez de la acción, la necesidad de concentración son tan rotundos que es necesario olvidar-se para poder hacer un trabajo.

Este olvidarse no siempre es fácil, pero, curiosamente, quien se esfuerza, no solamente se siente mejor, sino que descubre que es posible minimizar las algunas veces tremendas cargas del Astral.

Además, este olvido de sí mismo no se produce puntualmente sino durante un periodo de tiempo prolongado, en la práctica, quien sepa verlo, desde luego aprende la “técnica” de olvidarse de si mismo para atender empresas mayores…..-

Muchas, muchas experiencias de heroísmo he visto en estos cinco años de dirección: actores que salían en medio de una desgracia familiar, personas que se aprendian su papel en minutos por fallo de otro… y muchas más…

2.-Sacrificio.-

Del propio tiempo, de la propia energía, quizá del propio dinero, por algo que es necesariamente colectivo, en el montaje teatral se aprende que las cosas positivas son posibles gracias al sacrificio de lo individual a lo común, sin sacrificio de lo particular no existiría teatro.

Además, en muchos casos este sacrificio propio no redunda en provecho personal, sino en el bien del montaje mismo. Curiosamente, el aplauso y la vanidad personal parecen más bien señuelos propios del Arte para atraer al camino del Sacrificio a quien después, lo descubra como tal. En este sentido, Arte Dramático y gratificación económica nunca han ido emparentados.

3.- Unión.-

Sin unión de todo el colectivo no hay tampoco Arte Dramático, estamos ante una curiosísima situación en la que una sencilla falta de conciencia de unión puede provocar el desastre total de todo el montaje: Por eso el Arte Dramático es Fuerte y Débil a la vez.-

Fuerte. Por que imprime conciencia de unión y responsabilidad a las primeras de cambio: es muy palpable que el simple fallo de un iluminador puede literalmente anular el trabajo del protagonista principal.

Débil por la misma razón que es fuerte: Cualquier fallo en la pirámide que empieza por el director y termina por los tramoyistas puede ocasionar el desastre: ¿no es esto una oportunidad de servicio con mayúsculas?

La gran ventaja con respecto al aprendizaje digamos “académico” de las virtudes es que esta necesidad de unión es pálpable desde el primer día, en lo práctico, en lo cotidiano.

Felicidad.-

El trabajo del actor esconde, en parte, el secreto de la felicidad. Esta felicidad consiste en la interiorización de los valores inherentes al olvido de uno mismo, a la entrega sin esperar recompensa, a la conciencia de Unión inherente al trabajo del Artista Dramático. Todo ello se simboliza en el estreno como símbolo de felicidad, en el aplauso del público que es inmaterial, el aplauso es espiritual. Otro trabajo hablará de eso.

Acción sin recompensa.-

El trabajo del artista dramático es siempre diario, intenso, esforzado y nunca piensa jamás en el estreno, sino en realizar bien el trabajo. El estreno normalmente debe conocerse después del montaje, que es cuando se hacen y organizan las giras. Hasta entonces, pensar en el estreno es algo que objetivamente tensa las capacidades, incluso cuando

Servicio.

El estreno de una representación debe ser necesariamente una aportación a la comunidad de los artistas dramáticos, una obra de servicio que es útil a la sociedad y que nos equilibra , ya que todo el tiempo de sacrificio va a tener finalmente una utilidad. Este es un gran misterio teatral que merecerá también un estudio detallado, ya que el poder de conmocionar y de intervenir en los vehículos del espectador-a través del trabajo con los propios vehículos- nos dota de una inmensa responsabilidad, sobre todo si el artista dramático es filósofo. Ante todo hay que preguntarse:

¿Qué enseñanza queremos dar? ¿qué queremos decir?

Ser útil para la sociedad no es ser simpático, muchas veces es todo lo contrario…

Estos valores son vividos por cualquier artista dramático hoy en día, aun sin ser filósofo. Por lo que Cabe preguntarse:

¿Qué actitud específica debe tener el arte dramático hecho desde la filosofía en nuestra sociedad actual?

De momento, creo que se impone empezar a ver al artista dramático menos como una especie de personaje curioso y su actividad relacionarla con el tiempo libre , el ocio, y más como lo que es en la práctica, incluso sin saberlo: Un filósofo encargado de hacer mejores a los hombres y que algún día deberá ser un militante, si une su crecimiento artístico al discipular.

El teatro es algo muy serio.

Juego y alegría.

Somos personas que juegan. Juegan con las situaciones, utilizan la risa, satirizan, ironizan, se arriesgan. No nos interesa la rigidez ni la marcialidad mal entendida. Nos interesa propiciar el juego porque todo fue siempre un juego.

Porque queremos ganar esta guerra es por lo que iniciamos el juego de la guerra, y para ello hay que jugarse algo.

Porque queremos jugar el juego del amor es por lo que empezamos este nuevo ludismo filosófico.

Porque la risa sobre nosotros mismos, y sobre nuestras pequeñeces al darlo todo en el escenario nos permitirá reirnos de las supuestas seriedades de quienes nos quieran parar.

Porque a través de la risa, la danza y el juego vamos a cambiar y a vencer al mundo.