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El Ciclo De Nuestra Existencia (II)
Publicaciones Orden de Sion - Reflexiones Espirituales
Escrito por María de Aquitania   
Martes, 29 de Enero de 2013 00:00

Autor: Hno. A.L.+


Hermanos, como habéis podido observar, me he detenido, quizá demasiado en las tareas de fabricación del pan, y lo he hecho a conciencia, pues si un alimento tan humilde requiere tal cantidad de trabajo y no fácil de realizar, cuanto de difícil será, incluso para el Padre Celestial el hacer que todo el Universo “funcione” tan increíblemente sincronizado. Supongamos que en las anteriores faenas, resulta que el dueño del terreno no encuentra cuadrilla de segadores; el estropicio es enorme, porque toda la labor se descompone retrasándose peligrosamente el resto de faenas, con la probabilidad de una corta pero intensa “gota fría”, de lluvia.

 

De todo esto, hermanos, sacamos la conclusión, de que si El Padre Celestial nos tiene a nosotros encomendados un determinado quehacer en nuestras vidas, hemos de procurar hacerlo bien, para que se cumplan Sus Planes en la Tierra, bien sea nuestra labor sencilla o compleja y siempre hacerla con cariño, humildad,…, y sin esperar recompensa. (Repasemos el

Non Nobis).Y de la misma manera que en las anteriores labores, la falta de segadores crea un descontrol en la elaboración, nuestro incumplimiento le crea al Padre Celestial “unos problemas en Su Gran Obra”.

 

Vamos a ver algunos casos en los que interrumpimos el Programa Celestial:

1.- Cuando por nuestra causa atropellamos, provocamos un

accidente en la carretera. El que ha fallecido “ya no podrá

cumplir Plan que Dios le tenía encomendado”. Y con él

todos los que iban en el coche.

2.- Cuando cometemos un asesinato. Idem,Idem.

3.- Cuando nos emborrachamos y cogemos el coche, con

grandes posibilidades de matarnos y/o matar a los demás.

4.- Cuando un conductor hace un mal movimiento, nosotros

nos enfadamos, la adrenalina nos sube y eso puede provocar

que cometamos un accidente, al descontrolarnos.

5.- No contestar a las provocaciones que nos digan al hacer

un mal movimiento al conducir para no perder la concentración

6.- Evitar las discusiones, tanto en casa como en los bares,

esas discusiones deriven en finales desagradables y ello

hace que dejemos de hacer actos agradables a Dios.

 

 

Pero, aparte de lo anteriormente expuesto más arriba y que se podría ampliar con otros hechos, existe otra actuación más terrorífica que es la interrupción voluntaria del embarazo. Sobre este tema se me viene arremolineando en la cabeza una serie de meditaciones que no se ni como empezarlo:

1.-En primer lugar, esto no es un tema jurídico, aunque debe estar mínimamente regulado para no cometer males mayores; es un acto de                 auténtica caridad cristiana y del amor al Padre Celestial.

2.- La madre no es dueña del hijo que lleva dentro. Su vientre no es ni más ni menos que un lugar preparado por Dios para que se desarrolle esa nueva vida humana hasta el momento de su nacimiento. La madre no debe interrumpir el embarazo, pues como dije, ella no es, ni de mucho, dueña de esa nueva vida, y su deber es que el niño salga bien.

3.- Ni siquiera en el caso de la violación tiene justificación el aborto. La sociedad y el Estado, deben ayudar a esa muchacha, para que esa vida, aun hecha de manera infame, nazca para cumplir el Plan del Padre Celestial.


(continuará)


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